Manejando iba Manejando


Estaba en mi casa leyendo Harry Potter y la piedra filosofal, esperando que Michael llegue del trabajo para salir hacia barranco por unos business.
A las 5:10 pm, estaba a punto de empezar a manejar, prendí el carro, la radio, y escribe en mi cuenta de Twitter " lataza de La Punta a Barranco"
Eso era lo que tenía en mente en ese momento, como se me ocurre meterme a trabajar tan lejos en bus son casi dos horas de viaje, pero en carro todo por la Costa Verde son apenas 35min.
Cuando estaba bajando hacia la playa (costa Verde) sentía como una pequeña adrenalina me invitaba a acelerar un poco, me gusta ir rápido no a mil por hora, pero si sentir que avanzo rápido, música a todo volumen cantando como si tuviera la esperanza que  la gente que pasa no me escucha gritando a viva voz de la forma más espantosa que han podido oir alguna vez.
Mientras estaba en este estado de transe pensaba, como me gusta manejar SOLA, tranquila, me hace sentir libre, me hace sentir paz, mirando el sol como se refleja en el mar, me lleva a otro lado, esta combinación de música  y velocidad es como un alucinógeno para mí.
Solía ser un desastre manejando cuando apenas tenía 20 años y salía a manejar sin brevete, me iba desde La Punta hasta el Jockey Plaza, siempre escogí lugares tan distantes para trabajar, seguía a toda la hilera de buses por la Av. Javier Prado, un tráfico realmente estresante, manejaba con miedo a que me paren o me choquen.
Cuando tuve mi brevete en la mano, vi mi foto y era realmente espantosa parecía que me acababan de fichar en la carceleta de la fiscalía o algo similar, pero le había perdido el miedo a manejar, era la típica chibola que alardeaba de su imprudente forma de maneja, me metía entre los carros, cerraba a las tías, me pegaba contra las maleteras de los carros y no le echaba ni agua ni aceite al carro, creía que lo único que necesitaba para avanzar era echarle gasolina y pegar el pie en el acelerador, fatal combinación se quemo el motor del carro!!!
Luego vinieron mis épocas relajadas en las que manejaba con cautela, respetaba todas las señales de tránsito, si debía ir a 30KPH y luego a 60 y volver a bajar a 30, pues lo hacía sin renegar ni quejarme, no me peque mas a los carros, no volví a cerrar a nadie, por lo menos no conscientemente
Hasta que llego un día que andaba con el carro lleno de mercadería camino a mi trabajo, era 23 de diciembre y trabajaba en la mejor juguetería del mundo IMAGINARIUM, una cadena española de juguetes. Venia de dejar a mi hermano en su trabajo, cuando me abrí del carril de los buses , el semáforo aun estaba en verde cuando una Srta. recién llegada de alguna provincia se me atravesó en el camino, estaba yendo relativamente lento, pero aun así me costó frenar por lo cerca que se le había ocurrido cruzar la pista, trate de esquivarla, pero habían personas en el paradero, personas inteligentes que estaban esperando que cambiara la luz para cruzar la pista, pero ella creo que pensó que iba a ganarle al carro, fue impresionante verla dar una vuelta casi en el aire y caer a la pista, salí corriendo del carro, todo el mundo se amontono y dos personas llamaron a una ambulancia, yo solo le decía - Estas bien?? Como se te ocurre cruzar así?? Acaso quieres que te maten?? Un joven muy amable me llevo a la municipalidad de Miraflores, que estaba justo en la esquina en la que paso todo esto, y me dijo - Cálmate, todos han visto lo que ha pasado, así que llama a alguien para que te acompañe. Llame desesperada a Michael llorando como loca y le explique lo que había pasado, llame a la tienda y pedí que Cesar,el chico de seguridad, me diera el alcance para que se lleve todos los juguetes que tenía en el carro. Llego la ambulancia y se llevo a la chica, vino la policía que muy amables me escoltaron a la comisaria, ahí llego Michael, cargaron el otro carro y Cesar se llevo toda la mercadería a la tienda. Aunque me asuste horrible, todo salió bien,  no me paso nada, pues no había sido mi culpa y la Srta., solo se llevo un buen susto y perdió todas las ganas de volver a cruzarse la pista de esa forma.

Una experiencia que me llevo a ser una buena conductora, porque si así me considero no seré Ayrton Senna ni Meteoro, pero no lo hago mal.
Recuerdo aquel día en Mayo del 2005 que venía regresando del trabajo, andaba por la Av. Javier Prado y las siempre tan queridas policías de transito pararon el trafico y me quede parada a poco centímetros del crucero peatonal, cuando repentinamente sentí una frenada que me hizo pensar por un microsegundo – “Carajo falta el crush!! Y así fue pero a eso se le unió una sacudida que llevo mi cabeza contra la ventana y luego regreso el asiento como 3 veces seguidas, vi salir todo volando de la guantera y me vi al otro lado de la Javier Prado, como si estuviera regresando a trabajar, fue tanta la cólera que sentí en ese momento, me baje del carro que seguía en marcha a gritarle al semejante tarado que me había chocado - Pero que te pasa???!!!! Grite eres un estúpido, acaso no estás viendo que estamos en rojo? Era un hombre como de 40 años me decía - Perdón perdón es que se me cayó el celular y me agache a recogerlo y no te vi, ya se imaginaran por qué no me vio, Como se te ocurre agacharte mientras manejas?? Que burro eres!!!
Un segundo después reaccione mi carro seguía avanzando, corrí y metí medio cuerpo por la ventana para levantar el freno de manos, en ese momento sentí que no podía estar parada, la policía se bajo de su cubil amarillo horroroso, y la gente se empezó amontonar, como siempre no faltan curiosos, no podía dejar de t
emblar, se me caían las lagrimas sin que las pudiera controlar, me senté en el carro sin poder articular palabras, la policía me hablaba y yo no lograba entender lo que me decía, me dolía la cabeza, el cuello y simplemente no podía moverme estaba en shock total, la policía me saco el teléfono de la cartera y llamo al último número que era de Michael – “Señor su esposa a tenido un accidente” no recuerdo más, estaba en la clínica y llame a la tienda para que me trajeran la batería del Nextel porque mi celular, para variar, había muerto.
Escuche la voz de Michael que entraba por emergencia y me sentí tranquila nuevamente, entro me beso y me sentí otra vez en la tierra.
Me pincharon y me pusieron un collarín, Michael se tuvo que ir a la universidad pues estaba en parciales, así
que Víctor, mi cuñado,  fue el que me acompaño a la comisaria, se reía por que no podía caminar bien
 por el pinchazo que me habían dado, además de estar todo dura con el aparato ese en el cuello. Acabó el día y estuve un mes con el collarín
.
A pesar  de estos eventos separados por apenas unos meses, no me costó mucho manejar sin temor, pero si me volví aun más cautelosa al manejar. Pero lo que nunca dejare de ser es una rompecarros, no podre dejar de reventar las llantas o hasta los aros, pero sobre todas las cosas nunca dejare de ser esa persona a la que le pasa de todo!!!!

3 comentarios:

  • Anónimo | 11 de noviembre de 2011, 15:21

    Es que todas tenemos eso de rompecarros en común déjame decirte. Y ni qué decir de cantantes frustradas mi reina! Yo te sigo con todas las características y más!!!
    Un beso enorme!

    *y ten cuidado que no queremos que te pase nada en una carretera ya?

    Marité

  • Eduardo Rodriguez | 15 de noviembre de 2011, 8:16

    En este país así manajes super bien y respetes todas las normas nunca falta un tarado que te choca o te cierra en tu cara pelada.

  • Paty | 24 de noviembre de 2011, 13:18

    Lima es una ciudad para los que manejan...hay que hacerlo a la defensiva...já, no sé por qué hablo si yo tomo mi transporte público todos los días...pero bueno, hay que manejar con cuidado Pamela.

    Y a mí también me encanta la velocidad y la música a todo volumen...es una bonita sensación de libertad y frescura.

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